A principios del siglo XIX, se conocían la suficiente cantidad de elementos y compuestos como para que fuese necesario hacer una clasificación con el fin de facilitar su comprensión y estudio. Desde el principio se supo la existencia de familias de elementos que compartían propiedades y semejanzas entre sí, incluyéndose que debería de existir una ley natural que tendiese a agrupar y relacionar con lógica a los elementos. La búsqueda de esta ley está llena de intentos, como las Triadas de Dobereiner, las octavas de Newlands, etc, están basados generalmente en dos criterios fundamentales. 1. La similitud de las propiedades fisicoquímicas de los elementos. 2. La relación entre las propiedades y alguna característica atómica como la masa atómica. Muchos de los intentos por encontrar una forma de agrupación o clasificación de los elementos, ya sea por su originalidad o por su éxito merecen un reconocimiento, y este es el caso de las Triadas de Dobereiner. Las Triad...
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